Viajamos hasta los talleres de nuestros artístas 2026, para ver de primera mano el progreso.
Hay momentos en el calendario festero que no se anuncian con música ni con pólvora, pero que laten con una emoción especial. La visita a los talleres de nuestros artistas es uno de ellos. Allí, en ese espacio donde el olor a pintura se mezcla con la magia del cartón y la madera, la Hoguera Sagrada Familia pudo asomarse al corazón mismo de lo que será nuestro monumento.
Entrar en un taller es abrir una puerta al futuro. Las piezas aún sin terminar, los colores esperando su turno, los detalles que solo los ojos expertos saben interpretar… todo habla del talento, la dedicación y el cariño con el que nuestros artistas dan forma a la ilusión de un barrio entero.
Durante la visita, pudimos descubrir cómo cada figura nace de una idea, cómo cada gesto se esculpe con intención y cómo cada escena cuenta una historia que pronto ocupará nuestras calles. Es un privilegio ver el proceso desde dentro, comprender el esfuerzo que hay detrás de cada trazo y sentir que, paso a paso, la fiesta va tomando cuerpo.
Salimos del taller con el corazón lleno: de admiración por el trabajo artístico, de orgullo por lo que estamos construyendo juntos y de ganas —muchas ganas— de ver el resultado final plantado en junio.
Porque las Hogueras no empiezan el día de la Plantà.
Empiezan aquí, en estos talleres donde los sueños se modelan con las manos y se levantan con pasión.
Después de visitar los talleres, pudimos disfrutar de una maravillosa comida en el casal de nuestra falla hermana Sagrada Familia Corea de Gandía. Que siempre nos tratan muy bien.


